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Fotos de lagartijas raras


Fauna

La biodiversidad de la eco-región del Chaco húmedo es realmente cuantiosa. En esto desempeña un papel preponderante la gran variedad de ambientes que la zona ofrece como hábitat para la fauna. Al ser una zona de niveles pluviométricos altos, abundan espejos de agua de distinto tipo. Los esteros son formaciones con agua permanente, cuya altura depende de las lluvias, ocupados parcialmente por vegetación; las cañadas son terrenos bajos y funcionan como vías de escurrimiento; las zonas deprimidas con respecto a las áreas vecinas, que permanecen levemente cubiertas por agua gran parte de año y poseen abundante vegetación hidrófila, se denominan bañados, en tanto las lagunas son cuerpos de agua permanentes y poco profundos, lo que impide la formación de ambientes diferenciados.

Además de estos ambientes, los abundantes ríos y arroyos que en alguna época del año desbordan, crean lo que se denomina interfluvios, o sea, espacios entre dos corrientes de agua que se inundan en las crecidas . También hay terrenos elevados donde se desarrollan distintos tipos de formaciones boscosas o arbustivas. Como se advierte, los nichos ecológicos que ofrece la región son tan diversos que explican la diversidad faunística del área.

Comenzaremos por los vertebrados que tienen una estrecha vinculación con el medio acuático. Aquellos que la tengan circunstancialmente serán incluidos en la segunda parte.

Debemos hacer la salvedad de que las cifras mencionadas en cuanto a la cantidad de especies de cada grupo de vertebrados nunca son totalmente definitivas, por cuanto siempre se hacen observaciones –tanto por parte del personal de guardaparques como por investigadores– y, por ende, existe la posibilidad de nuevos hallazgos, al menos en lo que hace a los peces, anfibios y reptiles. Los mamíferos, principalmente, y las aves, están menos sujetos a esta eventualidad.

En cuanto al grupo de los peces (comprende tres Clases), se registraron 35 especies (Lanfiutti, 2000). Encabezan la lista los géneros Serrasalmus (pirañas) y Pimelodus (bagres) con tres especies cada uno, seguidos por Hoplostermun (cascarudos), Aequidens (chanchitas) y Astyanax (mojarras) con dos especies cada uno y, finalmente, 23 géneros con una sola especie, entre las que se encuentran algunas muy conocidas como la boga (Leporinus lacustris) y dos especies designadas con el mismo nombre común, tararira, que son Hoplias malabaricus y Hoplerythrinus unitaeniatus.

La clase Amphibia (anfibios) la mencionamos en esta primera parte porque, aunque algunas especies no viven en contacto frecuente con el agua, todas pasan por este ambiente en estado embrionario (sólo muy pocas no lo hacen en todo el mundo).

En el Parque Nacional Río Pilcomayo la cantidad de anfibios supera las treinta especies. Se encuentran nueve especies del género Leptodactylus, la mayoría de ellas llamadas comúnmente ranas, exceptuando a las que se identifica vulgarmente con el nombres de rana chaqueña (Leptodactylus chaquensis), rana sapo (Leptodactylus bufonius), rana criolla (Leptodactylus ocellatus) y la llamada rana de bigotes (Leptodactylus mystacynus). Tres especies del género Bufo fueron censadas, destacándose el sapo buey o cururú por su gran tamaño (Bufo paracnemis); cinco especies del género Hyla , llamadas ranitas trepadoras por su capacidad para treparse con gran facilidad aún en superficies lisas como puede ser un vidrio¸ tres del género Scinax, también trepadoras; dos del género Phyllomedusa, denominadas rana mono, y varios géneros más con una especie cada uno. Es de destacar la presencia de Melanophryniscus stelzneri o sapito de colores, de apenas tres centímetros de longitud, que se incluyó hace poco tiempo en la lista de anfibios del Parque y es considerada una especie de valor especial por su escasez.

Dentro de la clase Reptilia (reptiles) hay especies muy vinculadas al agua, como la tortuga de agua (Phrynops hilarii), perteneciente al orden Testudines (que agrupa a todas las tortugas). Crocodylia es otro orden de reptiles que incluye especies cuyo hábitat preferido es el agua. En este taxón se ubican las dos especies de yacarés que hay en la Argentina: el negro (Caiman yacare) y el overo o ñato (Caiman latirostris). Ambas especies frecuentan la laguna Blanca y los esteros, no así los otros tipos de ambientes acuáticos definidos al comienzo de este ítem.

La mayoría de los ofidios presentes en el área pertenecen a la familia Colubridae. De este grupo, están vinculadas con el medio acuático la ñacaniná de agua (Hydrodynastes gigas), la mboí-estero, también llamada culebra acuática (Helicops leopardinus), la culebra lineada, que recibe otros nombres como el de ñuazó o culebra verde y negra, cuyo nombre científico es Liophis poecilogyrus y, dentro de este género, cabe mencionar dos especies que frecuentan las inmediaciones de los cursos de agua: Liophis reginae y Liophis dilepis. Otra culebra que merodea los ambientes acuáticos es Thanmodynastes hypoconia, conocida localmente como falsa yarará. También podría mencionarse, por su cierta afinidad con los humedales, a la famosa víbora de la cruz, yarará grande, crucera o urutú en lengua guaraní (Bothrops alternatus). De la familia Boidae, la curiyú (Eunectes notaeus), que alcanza los 4 metros de longitud, es de hábitos acuáticos.

En la clase Mammalia (mamíferos) –para la cual se tomará como referencia el trabajo realizado por Heinonen Fortabat y Chebez (1997) y Heinonen Fortabat (2001)- encontramos 6 especies vinculadas con el medio acuático: el osito lavador o aguará popé (Procyon cancrivorus), el lobito de río, lobito del Plata o lobo-pé (Lontra longicaudis), el carpincho (Hydrochaeris hydrochaeris), la nutria, coipo o quiyá (Myocastor coypus) y, dentro de los murciélagos, se alimentan de peces el Noctilio leporinus –murciélago pescador chico- y el Noctilio albiventris – murciélago pescador grande-.

Tomando como guía el inventario efectuado por López Lanas (1997), se hará una referencia somera, dada la cantidad de especies, a las aves del Parque Nacional Río Pilcomayo. Continuando con el criterio adoptado nombraremos la avifauna acuática. Se han registrado especies de las siguientes familias: Podicipedidae, sólo representada por el macá pico grueso (Podilymbus podiceps); Phalacrocoracidae, con el biguá (Phalacrocorax brasilianus); Anhingidae, que nos muestra el aninga o biguá víbora (Anhinga anhinga); Anhimidae, también con una sola especie, el chajá (Chauna torquata), casi siempre próximo a los suelos inundados y bañados; Anatidae, presente con diez especies, entre las que cabe mencionar por ser poco frecuentes al pato criollo o real (Cairina moschata), al sirirí vientre negro (Dendrocygna autumnalis), al pato crestudo (Sarkidiornis melanotos) y al pato de collar (Callonetta leucophrys).

Además, como asiduos frecuentadores de los ambientes acuáticos, hay once especies de la familia Ardeidae, que incluye al chiflón (Syrigma sibilatrix), seis garzas, el hocó colorado (Tigrisoma lineatum) y tres especies de los llamados mirasoles. De la familia Threskiornithidae hay seis especies, entre las que se destaca el tapicurú (Mesembrinibis cayennensis) y la bandurria mora (Theristicus caerulescens). La familia Ciconiidae está presente con tres especies de cigüeñas. De la familia Accipitridae, sólo se encuentran relacionados con los humedales el caracolero (Rostrhamus sociabilis) y el gavilán planeador (Circus buffoni). La familia Rallidae, la mayoría de cuyos integrantes están asociados a zonas húmedas, presenta en este Parque nueve especies. Dentro de este grupo hay que destacar que el burrito pico rojo (Neocrex erythrops) sólo se encuentra amparado, dentro de las áreas de jurisdicción nacional, en este Parque Nacional, que comparte la exclusividad con los parques nacionales Mburucuyá e Iguazú en cuanto a la protección de la pollona celeste (Porphyrula flavirostris).

Otra curiosidad de este Parque es la presencia del ipequí (Heliornis fulica), perteneciente a la familia Heliornithidae, que al igual que la anterior sólo puede ser vista en los parques Iguazú y Pilcomayo. La familia Aramidae está presente con el carau (Aramus guarauna) como única especie y la familia Jacanidae con el Jacana jacana, que se distingue por su curiosa costumbre de caminar sobre las plantas acuáticas. La nómina continúa con el aguatero (Nycticryphes semicollaris), que integra la familia Rostratulidae. Los pitotoi, playeritos, la becasina común y los falaropos están en el área con seis especies pertenecientes a la familia Scolopacidae. El tero real (Himantopus melanurus) es la única especie de la familia Recurvirostridae vinculada con ambientes acuáticos. Dos son las especies que integran la familia Charadriidae. Además de las mencionadas, se vinculan con el agua los integrantes de las siguientes familias: Laridae (gaviotas), Rynchopidae (rayadores) y Alcedinidae (martín pescador).

Finalizada la reseña de la fauna relacionada con los humedales, se desarrollará lo concerniente a la que habita, preponderantemente, en el medio terrestre. Respecto de los reptiles comenzamos, dentro del Orden Squamata, con la familia Teiidae. Dentro de ésta cabe mencionar al lagarto overo (Tupinambis merianae), al lagarto verde (Ameiva ameiva) y a las lagartijas verdes o teyús (Teius teyou y Teius oculatus). En la familia Scincidae hay una especie –Mabuya frenata–que es llamada comúnmente amberé o esquinco; en la Iguanidae encontramos al serrucho o teyú taragüí (Tropidurus spinulosus) y la Polychridae cuenta con el renombrado falso camaleón (Polychrus acutirostris). Dentro del orden Testudinidae está la totuga terrestre común (Chelonoidis chilensis), incluída en la familia Testudinidae.

Entre los ofidios es importante mencionar a la víbora de coral (Micrurus phyrrocryptus), a la yarará común o yarará-í (Bothrops neuweidii), a la cascabel o campanilla (Crotalus durissus) y doce especies de la familia Colubridae, de hábitos no acuáticos.

El Parque alberga una importante mastofauna terrestre. De la familia de los felinos (Felidae) hay cuatro especies: el puma (Puma concolor), el ocelote o gato onza (Leopardus pardalis), el gato moro o yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi) y el gato montés (Oncifelis geoffroyi). La familia de los cánidos –Canidae– se destaca en este parque por presentar a la especie de mayor envergadura de América: el aguará-guazú o lobo de crin (Crysocyon brachyurus) . Además, a esta familia pertenece también, y está presente en el área, el zorro de monte (Cerdocyon thous).

De la familia Procyonidae se encuentra el coatí (Nasua nasua) y de la Tapiridae, el anta o tapir (Tapirus terrestris). También encontramos en el área protegida tres especies de mustélidos (excluyendo al ya mencionado lobito de río): el hurón mayor o irará (Eira barbara), cuyas poblaciones son escasas en territorio chaqueño, el hurón menor (Galictis cuja) y el zorrino común (Conepatus chinga).

Dentro de los primates hay que nombrar a la familia Cebidae, que cuenta con tres especies: el ruidoso carayá o mono aullador (Alouatta caraya), el mono caí (Cebus apella) y el nocturno mirikiná (Aotus azarai), de tan sólo cuarenta centímetros de altura y una cola de treinta, sólo amparado, entre las áreas protegidas de jurisdicción nacional, por el Parque Nacional Río Pilcomayo.

Los pecaríes pertenecen a una familia denominada Tayassuidae y en el Parque se registró la presencia del pecarí de collar o morito (Pecari tajacu) y del pecarí labiado o chancho mojón (Tayassu pecari). La corzuela colorada (Mazama americana) forma parte de la familia Cervidae junto con la corzuela parda (Mazama gouazouibira), que son los únicos herbívoros del área.

Dentro del orden de los roedores (Rodentia) la familia más numerosa es Cricetidae, con once especies denominadas vulgarmente ratones, ratas, colilargos, lauchas y pericotes. Es de destacar, dentro de esta familia, la presencia del ratón cavador negruzco (Necromys temchuki), del colilargo chico (Oligoryzomys microtis) y de la laucha de estero (Pseudoryzomys simplex), cuya protección bajo jurisdicción nacional sólo está garantizada por este parque. Continuando con los roedores, la familia Caviidae presenta una sola especie, el cuis chico (Cavia aperea).

El orden Didelphimorphia –marsupiales-, grupo que sólo está en América y Oceanía, dentro del Parque presenta cuatro especies. La presencia de una de ellas, la comadrejita enana (Thylamys pusilla), está confirmada solamente dentro del P.N. Río Pilcomayo, y el registro es dudoso en otras dos áreas protegidas de jurisdicción nacional.

Un importante orden, exclusivamente americano, es Xenarthra, que incluye al conspicuo oso hormiguero o yurumí (Myrmecophaga tridactyla) y al oso melero, tamanduá o kaaguaré (Tamandua tetredactyla) como únicos representantes de la familia Myrmecophagidae. Dentro del mismo orden cabe mencionar a la familia Dasipodydae, con cuatro especies de tatúes, una de las cuales, el tatú-piche (Cabassous chacoensis), es exclusiva de este Parque (excluyendo a los que no son de jurisdicción nacional). También está presente el orden Lagomorpha, con una sola especie de la familia Leporidae: el tapetí (Sylvilagus brasiliensis).

Para finalizar la nómina de los mamíferos de hábitos no acuáticos, se debe mencionar al orden Chiroptera -murciélagos- cuyas familias presentes en este Parque son: Phyllostomidae, con seis especies; Vespertilionidae, con siete especies y Molossidae, con cinco especies.

Dentro de la avifauna aún no mencionada, están presentes en el Parque las siguientes familias: Tinamidae, con tres especies (macucos, tataupás, inambúes y martinetas); Rheidae con sólo el ñandú (Rhea americana); Cathartidae (jotes), con tres especies; Accipitridae (milanos, gavilanes, esparveros, aguiluchos, águilas y taguató), con aproximadamente 14 especies de presencia confirmada y tres de presencia dudosa. El aguilucho gris (Asturina nitida) sólo está protegido, dentro de las áreas nacionales, en este parque y en el Calilegua. Continuando la nómina de familias habitantes del área, debemos mencionar la Falconidae (caranchos, chimangos, matamicos, halcones y guaicurú), con seis especies; la Cracidae (charatas, pavas de monte, yacutingas, muitú y yacupoí), con dos especies, destacándose muy especialmente el muitú (Crax fasciolata), categorizado como “amenazado” en el ámbito nacional y sólo presente en este Parque; la Columbidae (palomas, torcazas, palomitas y yerutí), con siete especies presentes y una no confirmada -la yerutí colorada (Leptotila rufaxilla)-.

También está presente la exótica paloma doméstica (Columba livia). La familia Psittacidae (cotorras, loros, guacamayos, calancates, chiripepés, jandaya y catitas) presenta siete especies y una cuya presencia no está confirmada, el calancate frente dorada (Aratinga aurea). La familia Coccyzidae (cuclillos y tingazú) está presente con tres especies; la Crotophagidae (anós y pirincho), también con tres especies; la Neomorphidae (crespines y yasiyaterés) con una especie; la Tytonidae, con una especie; la Strigidae (alicucos, alilicucu, ñacurutú, lechuzas, lechuzón, caburé y lechucita) cuenta con seis especies, de las cuales el lechuzón negruzco (Asio stygius) sólo comparte su protección con la Reserva Natural Estricta San Antonio (en el ámbito de la jurisdicción nacional). El renombrado urutaú común (Nyctibius griseus) es el único representante de la familia Nyctibiidae; los atajacaminos –familia Caprimulgidae– presentan cinco especies, de las cuales una es de presencia dudosa (Caprimulgus rufus); el vencejo de tormenta (Chaetura meridionalis) es el único representante de la familia Apodidae. Entre los picaflores, ermitaños, colibríes y coquetas –familia Trochilidae– encontramos en el Parque cinco especies (una de presencia dudosa); los surucuáes, de la familia Trogonidae, tienen dos; los durmilí –familia Bucconidae- una sola especie; los arasarí y tucanes –familia Ramphastidae–presentan sólo una especie y los carpinteros –familia Picidae-, trece. El carpintero garganta negra (Campephilus melanoleucus) habita sólo este área nacional protegida y el Parque Nacional Chaco.

La familia Dendrocolaptidae (arapasú, tarefero, chincheros, trepadores y picapalos) está presente con seis especies; la Furnaridae, que incluye a los llamados coluditos, colilarga, rayadito, remolineras, bandurritas, camineras, chotoy, pijuí, curutié, canasteros, espartilleros, espineros, tacuarero, pajonalera, ticotico, picolezna, raspahojas, crestudo, leñateros y cacholotes, se encuentra en el Parque con 13 especies de gran diversidad de tamaños y formas, pero con predominio de colores rojizos. La Familia Thamnophilidae (batarás, chororó, chocas y tiluchis) muestra en el área tres especies (una dudosa); la familia Rhinocryptidae solamente está presente con el gallito de collar (Melanopareia maximiliani), al igual que la Cotingidae, sólo representada por el cortarramas (Phytotoma rutila). La numerosa familia Tyrannidae (mosquetas, mosquitero, ladrillito, suiriríes, fiofíos, piojitos, tachuríes, doraditos, burlistos, churrinche, viudita, monjitas, dormilonas, yetapás, sobrepuesto, benteveos, anambés, tuerés y tijeretas) presentan aproximadamente 45 especies de muy variadas formas y coloridos.

La familia Corvidae (urracas) está presente con una especie; la Vireonidae (juan chiviro y chiví), con dos; la familia Turdidae (zorzalitos y zorzales), con tres, y la familia Mimidae (calandrias) con dos especies de presencia permanente en el área. La familia Motacillidae incluye a las cachirlas, cuyo parecido entre sí es bastante marcado dado que todas tienen el dorso parduzco, la parte ventral más o menos ocrácea y el pecho con líneas oscuras. Esta familia cuenta con tres especies en el Parque. La familia Fringillidae, cuyos nombres comunes son: verderón, cabecita negra, cardelina y negrillo, muestra sólo al cabecita negra común (Carduelis magellanica); la familia Parulidae, que agrupa a los pitiayumí y arañeros, presenta cuatro especies en el Parque. Una de las familias más numerosas es la Emberizidae, que comprende a los llamados comúnmente chingolos, cachilo, cerqueros, cardenales, cardenilla, mielero, saí, fruteros, piorós, tangarás, fuegreros, celestino, naranjero, tersina, diadema, afrecheros, cachilo, pepiteros, comesebo, yal, soldadito, monterita. sietevestidos, jilguero, coludo, verdón, corbatita, capuchino, reinamora, espiguero y piquito de oro. Esta familia tiene aproximadamente treinta especies residentes en el área protegida, con una pocas de presencia no confirmada.

La nómina de familias de aves finaliza con la mención de los ictéridos -familia Icteridae- que son conocidos con los nombres comunes de boyero, yapú, matico, boyerito, tordo, loica, varillero, pecho colorado, pecho amarillo, federal, chopí y charlatán. Esta familia incluye varias especies de aves cuyas características generales son el gregarismo, la bullanguería, el plumaje vistoso con predominio del color negro y la construcción, por algunos de ellos, de grandes nidos colgantes muy llamativos. Cuentan con unas diecinueve especies en el Parque, una de las cuales requeriría confirmación, en tanto dos -el matico (Icterus icterus) y el tordo amarillo (Xanthopsar flavus)- han sido citadas sólo para este Parque.

Si bien todos los grupos faunísticos están presentes con abundantes especies, incluso muchas de ellas raras y de hábitat exclusivo en este Parque, las aves tal vez sean el grupo mejor representado.

Investigación y Textos: Gabriel O. Rodriguez
Supervisión Técnica Honoraria: Juan Carlos Chebez

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