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Fotos de italia florencia

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Ratio 2.7/5 (3 Votos)

Continente: Europa

País: Italia

Localización: Florencia

Año: 1418

Estado: Terminado

Descripción:La Catedral de Florencia

La catedral de Florencia (Cattedrale di Firenze) comenzó a construirse en 1296 en estilo gótico. En principio estuvo dedicada a Santa Reparada, pero con la nueva obra comenzada a principios del siglo xv, se consagró a la Madre de Dios con el título de Santa Maria del Fiore.

En 1418 se habían fijado unos pilares y un tambor octogonales, aunque todavía no se determinaba el sistema técnico a seguir en la construcción de la cúpula. La rivalidad entre las ciudades-estado italianas impulsó una construcción que superara en tamaño y altura cualquier otra de Italia. Filippo Brunelleschi propone entonces una cúpula inspirada por la tradición gótica de abovedamiento en piedra y los principios de la construcción romana.

El diseño reúne las virtudes de una cúpula autoportante con la planta de una cúpula octogonal facetada. El domo está construido en base a dos cascarones paralelos, lo cual contribuye a reducir su peso total: la cúpula interior, realizada en ladrillo y piedra, se encuentra reforzada por nervios y por costillas horizontales concéntricas; la interior, protege al conjunto de las inclemencias del tiempo.

Ambas están unidas por bloques de piedra. Sin embargo, el mayor mérito de la edificación radica en que la cúpula pudo erigirse sin la necesidad de construir andamies desde la base de la iglesia -lo que hubiera supuesto una cantidad de madera y un sistema constructivo inabordable para la tecnología de la época-, de modo que las partes que se iban concluyendo servían de apoyo para los andamios de los tramos superiores. Los modillones que sobresalen en la base de la bóveda sirvieron para apoyar los andamios durante la construcción. La cúpula es el elemento más importante de la catedral.

Los ábsides de la fachada, en forma de medio octógono, fueron construidos en 1421, y aumentaron considerablemente las dimensiones de la planta cruciforme de la edificación gótica original. La taracea de mármol blanco, rojo y verde en las bandas, junto con las cornisas, otorgan un carácter horizontal al edificio, en contraste con la verticalidad de la arquitectura gótica convencional.

El campanario o campanile, que se encuentra al lado de la catedral presenta los mismos mármoles de color en la fachada. Había sido comenzado por el maestro Giotto en 1334,

Andrea Pisano continuó la construcción y Francesco Talenti la concluyó en 1359. Tiene una planta cuadrada de 14 metros, en cuatro pisos, sin contrafuertes de lado: el primero es un basamento bajo con relieves; sobre éste, otro más ancho, con esculturas; el siguiente tiene ventanas partidas con ajimeces; las ventanas del superior son más altas; y el último presenta un solo ventanal de grandes dimensiones y la cornisa de remate. La torre alcanza una altura de 82 metros.

La catedral está decorada con obras de artistas como Ucello, Dona-tello, Nanni di Bianco y Ghirlandaio. Tiene 155 metros de longitud máxima y 107 de altura, y es, junto con las de San Pedro de Roma, San Pablo en Londres y la catedral de Sevilla, una de las mayores del mundo. Constituye un ejemplo de la transición entre el mundo gótico y el nuevo espíritu de investigación científica y estética, confirmando a Italia como foco de un nuevo imperio cultural.

La Basílica de Santa Maria del Fiore es la catedral (Duomo, en italiano) de la archidiócesis católica romana de Florencia, notable por su cúpula. Es una de las obras maestras del arte gótico y del primer Renacimiento italiano. Símbolo de la riqueza y del poder de la capital toscana durante los siglos XIII y siglo XIV, la catedral florentina es uno de los edificios más grandes de la cristiandad. Su nombre (que se traduce como «Santa María de las Flores») se refiere al lirio, símbolo de Florencia, o al antiguo nombre del pueblo llamado Fiorenza. Pero, por otra parte, un documento del siglo XV afirma que la «flor» se refiere a Cristo.

Destaca, de forma singular, la grandiosa cúpula de Brunelleschi, de 100 metros de altura interior, 114,5 metros de altura exterior, 41 metros de diámetro interior y 45,5 metros de diámetro exterior;[1] el campanario independiente del Giotto, de 82 m de altura, y el baptisterio de San Juan, construido en Florencia después de la Basílica de Santa Cruz y Santa María Novella con las famosas puertas de bronce de Ghiberti. El conjunto, formado por la iglesia, el campanario y el Baptisterio de San Juan, en el centro de la ciudad, constituye una de las joyas artísticas y arquitectónicas de Florencia.

Historia

Fue levantada en el espacio que ocupó la antigua iglesia de Santa Reparata, impulsada su construcción por la magnificencia de las nuevas catedrales de Pisa y Siena. Al final del siglo XIII, la vieja iglesia de Santa Reparata, de nueve centurias, se derrumbaba, como lo atestiguan los documentos. Más aún, resultaba demasiado pequeña en un período de rápido crecimiento de la población. La próspera Florencia quería sobrepasar la grandiosidad de sus rivales toscanos, Pisa y Siena, con una iglesia magnífica, más grandiosa en tamaño y adornada más ricamente en el exterior. Esta catedral, cuando se terminó, resultó ser la más grande de Europa, con una capacidad para 30.000 personas. En la actualidad sólo es superada, en tamaño, por la Basílica de San Pedro en el Vaticano, la Catedral de San Pablo en Londres, la Catedral de Sevilla y la Catedral de Milán.

La nueva iglesia fue diseñada por Arnolfo di Cambio en 1296 para ser el templo católico mayor del mundo (aunque su diseño fue alterado varias veces y más tarde reducido en tamaño). Arnolfo di Cambio fue también el famoso arquitecto de la Basílica de Santa Cruz (Florencia) y el Palazzo Vecchio. Diseñó tres anchas naves que morían bajo la cúpula octogonal, con la nave central cubriendo la superficie de Santa Reparata. La primera piedra fue puesta el 8 de septiembre de 1296 por el cardenal Valeriana, el primer nuncio papal enviado a Florencia. La realización de este vasto proyecto duraría 170 años, así como los esfuerzos colectivos de varias generaciones. Después de la muerte de Arnolfo, en 1302, el trabajo en la catedral se hizo más lento y llegó a suspenderse durante treinta años. La construcción recibió un ímpetu nuevo cuando las reliquias de San Zenobio fueron descubiertas en 1330 en Santa Reparata. En 1331, el Arte della Lana (la Cofradía de los Mercaderes de la Lana) asumió el patronazgo exclusivo para la construcción de la catedral y, en 1334, nombraron a Giotto como maestro de obras. Asistido por Andrea Pisano, continuó el diseño de Arnolfo di Cambio. Su triunfo mayor fue la construcción del campanile («campanario»), pero murió en 1337, dejando inacabada la obra. Andrea Pisano continuó con los trabajos hasta que éstos tuvieron que abandonarse a causa de la Peste negra en 1348.

En 1355 se reemprenden los trabajos dentro de la catedral llevados a cabo por una serie de arquitectos, entre los que cabe mencionar a Francesco Talenti, que acabó el campanario y amplió el proyecto con el ábside y las capillas laterales, pero no alteró el exterior. En 1359 le sucedió Giovanni di Lapo Ghini (1360-1369), que dividió la nave central en cuatro crujías cuadradas. Otros arquitectos fueron Alberto Arnoldi, Giovanni d’Ambrogio, Neri di Fioravante y Orcagna. En 1375 la vieja iglesia de Santa Reparata fue demolida. La nave se completó en 1380, quedando sin terminar, en 1418, la cúpula.

Las paredes están cubiertas por bandas alternadas en horizontal y vertical con mármoles multicolor: de Carrara (blanco), Prato (verde), Siena (rojo). Estas bandas de mármol tenían que repetir las decoraciones del baptisterio y del campanario de Giotto. Hay dos puertas laterales, las Puertas de los Cardenales (sur) y la Puerta de los Mandoria (norte) con esculturas de Nanni di Banco, Donatello y Jacopo della Quercia. Las seis ventanas laterales, notables por su delicado trazado y adornos están separadas por pilares. Solo las cuatro ventanas más cercanas al transepto dejan pasar la luz; las otras dos son simplemente ornamentales. Las ventanas del triforio son redondas, una característica común en el estilo ítalo-gótico. El pavimento de la iglesia fue cubierto con mármol en el siglo XVI.

Cúpula

La cúpula, de 45,6 metros de ancho, era originalmente una cúpula de madera construida por Arnolfo di Cambio. Construir una cúpula sobre el presbiterio conllevaba muchos problemas técnicos. Existía ya un modelo de ladrillo para la cúpula desde 1367 (como queda explicado en la Vida de Brunelleschi de Antonio Manetti, ca. 1480).

En el 1419 tendrá lugar un concurso para diseñar una nueva cúpula (cupola en italiano) para la catedral. Los dos competidores más importantes eran Lorenzo Ghiberti (famoso por su labor en las «Puertas del Paraíso», en el baptisterio) y Filippo Brunelleschi.

Un desconocido arquitecto de la época llegó incluso a proponer que se llenara la catedral con tierra antes de levantar la cúpula a fin de construir la cúpula encima de la tierra moldeada (aún no se sabía de qué forma construir una cúpula con tanto peso y magnitud). Cuando se le preguntó cómo sacaría la tierra, se sugirió que la ciudad podría mezclar monedas con la tierra y los pobres, incidentalmente, vaciarían la cúpula.

Brunelleschi se inspiró en la cúpula del «doble-emparedado» del Panteón de Roma. Con la ayuda de Donatello y Nanni di Banco construyó un modelo de madera y ladrillo (exhibido en el Museo de la Opera del Duomo). Brunelleschi ganó por poco. Su modelo sirvió como guía para los artistas, pero intencionadamente lo presentó incompleto a fin asegurar su control sobre la construcción.

Las soluciones de Brunelleschi eran ingeniosas y sin precedentes, el peculiar diseño octogonal de doble-emparedado: la cúpula se eleva sobre un tambor octogonal, lo que permitía que la cúpula entera fuera construida desde la superficie, sin necesidad de andamios, que suponían un elevado coste.

Esta enorme construcción pesa 37.000 toneladas métricas y contiene más de 4 millones de ladrillos. Él hizo varios modelos y dibujos durante su construcción. Brunelleschi tuvo que inventar máquinas elevadoras especiales y grúas para izar las piedras grandes. Estas máquinas especialmente diseñadas y las brillantes técnicas de masonería fueron las espectaculares contribuciones a la arquitectura de Brunelleschi. La habilidad de traspasar un círculo en una cara de un cono dentro del interior del doble-emparedado permite la construcción del arco «horizontal» que se sostiene a sí mismo ya que, geométricamente, un plan circular es necesario para tal construcción.

Por ejemplo, en la cúpula se utilizaron, también, refuerzos horizontales de tirantes de piedra y hierro, preparando el camino para las ideas de reforzamiento de hierro y acero que se utilizarían siglos después, como el caso del hormigón.

Pese a la resolución del concurso, ambos arquitectos fueron los encargados de llevar a cabo la obra. No hubo consenso. Ghiberti se burló de estos planos y los tildó de imposibles. Brunelleschi, profundamente ofendido, pretendió una enfermedad y partió para Roma, dejando el proyecto en las manos de Ghiberti. Pero Ghiberti pronto se dio cuenta de que no estaba capacitado para llevar a cabo la obra por sí solo. En 1423 Brunelleschi regresó asumiendo la responsabilidad de su construcción.

El trabajo de la cúpula comenzó en 1420 y fue completado en 1436. La catedral fue consagrada por el Papa Eugenio IV el 25 de marzo de 1436 (el primer día del año de acuerdo con el calendario florentino) Fue la primera cúpula octogonal en la historia que se construyó sin el soporte de un marco de madera (El Panteón romano fue construido entre 118 y 128 sin estructuras de soporte, pero se trata de una cúpula redonda) y fue la mayor cúpula construida entonces (todavía es la cúpula de albañilería más grande del mundo) Fue uno de los proyectos más espectaculares del Renacimiento.

La idea de Brunelleschi para coronar la cúpula con una gran linterna fue puesta en duda, dando lugar a otro concurso de adjudicación. Sus competidores fueron Lorenzo Ghiberti y Antonio Cachieri, Brunelleschi resultó el ganador. Su diseño era para una linterna octogonal con ocho arbotantes en radio y ocho ventanas arqueadas (ahora exhibidas en el Museo de la Opera del Duomo). La construcción de la linterna se inició unos meses antes de su muerte, en 1446. Su construcción se ralentizó durante 25 años sin que su progreso fuera notable, debido a las intervenciones realizadas por varios arquitectos. Finalmente fue completada por su amigo Michelozzo en 1461. El tejado cónico, fue rematado por Verrocchio en 1469, con una capa de cobre y una cruz que contenía reliquias. Éste utilizó una grúa especialmente diseñada por Leonardo da Vinci. Esta última estructura supone una altura total de 114,50 metros entre la cúpula y la linterna. La cubierta de cobre fue golpeada por un rayo el 17 de julio de 1600 y se cayó. Fue reemplazada por otra, aún más grande, dos años más tarde. La cúpula de Florencia es uno de los monumentos que, desde su construcción, ha sido considerado como perfecto.

La decoración del tambor de la galería, realizada por Baccio d’Agnolo nunca fue acabada porque fue desaprobada por Miguel Ángel.

Una estatua enorme de Brunelleschi se encuentra ahora erigida fuera del Palazzo dei Canonici en la Piazza del Duomo, mirando pensativamente su obra capital, la cúpula que para siempre dominaría el panorama de Florencia, precursora de muchas consecuciones arquitectónicas posteriores. La construcción de la catedral, empezada en 1296 con el diseño de Arnolfo di Cambio, fue acabada en 1469 por Verrocchio con el cimborio de cobre en la linterna. Pero la fachada aún estaba por completarse y seguiría así durante bastantes años.

Fachada

La fachada original, diseñada por Arnolfo di Cambio y normalmente atribuida a Giotto, fue, de hecho, comenzada veinte años después de la muerte de Giotto. Un dibujo a pluma y tinta de mediados del siglo XV de la llamada fachada de Giotto se conserva en el Codex Rustici, así como el dibujo de Bernardino Poccetti de 1587, ambos exhibidos en el Museo de la Ópera del Duomo. Esta primera fachada se debe al esfuerzo colectivo de varios artistas, entre ellos Andrea Orcagna y Taddeo Gaddi, y fue sólo completada en su parte baja, después fue abandonada. En 1587-1588 el arquitecto de corte de los Médici Bernardo Buontalenti, la demolió por orden del Gran Duque Francisco I de Médicis, ya que parecía no estar de moda en los tiempos del Renacimiento. Algunas de las esculturas originales se muestran en el Museo de la Ópera del Duomo, detrás de la catedral. Otras están ahora en el Museo de Berlín y en el Louvre. El concurso para una nueva fachada terminó con un gran escándalo de corrupción. El diseño de la fachada, en madera, de Buontalenti, está expuesto en el Museo de la Ópera del Duomo. Varios diseños nuevos fueron propuestos en años posteriores, pero los modelos (de Giovanni Antonio Dosio, Giovanni de Médici con Alessandro Pieroni y Giambologna) no fueron aceptados. La fachada se dejó, por tanto, descubierta hasta el siglo XIX.

En 1864 se abrió un concurso para diseñar una fachada nueva resultando ganador Emilio De Fabris (1808-1883) en 1871. El trabajo comenzó en 1876 y se terminó en 1887. Esta fachada neogótica en mármoles blancos, verdes y rosas forma una unidad en armonía con la catedral, el campanario de Giotto y el baptisterio

La fachada entera está dedicada a la Madre de Cristo.

La construcción de las tres puertas de bronce discurrió desde 1899 hasta 1903. Están adornadas con escenas de la vida de la Madonna. Los mosaicos de las lunetas que se hallan encima de las puertas fueron diseñados por Niccoló Barabino. Representan (de izquierda a derecha): Caridad entre los fundadores de instituciones filantrópicas Florentinas, Cristo en el trono con María y Juan Bautista; Artesanos florentinos y Mercaderes y humanistas rindiendo homenaje a la Fe. El frontispicio encima del portal central contiene un medio relieve de Tito Sarrocchi y representa a María entronizada empuñando un cetro floreado.

Encima de la fachada hay una serie de nichos con los doce Apóstoles y, en el centro, la Virgen con Niño. Entre el ventanal rosa y el tímpano hay una galería con los bustos de grandes artistas florentinos.

Interior

La catedral está construida como una basílica, con una nave y dos pasillos, formando una cruz romana. La nave y los pasillos están divididos por anchos arcos angulares con columnas compuestas, dividiendo la nave en cuatro galerías cuadradas.

Sus dimensiones son enormes: 153 m de largo por 130 m de ancho (de un lado a otro del transepto) y 107 de alto desde la base hasta la cima de la cúpula. La altura de los arcos en los pasillos es de 23 m.

El gótico interior es sombrío y da una impresión de vaciedad. La relativa desnudez de la iglesia corresponde a la austeridad de la vida religiosa, tal como la predicaba Girolamo Savonarola.

Muchas de las decoraciones de la iglesia se han perdido con el paso de tiempo o han sido trasladadas al Museo Ópera del Duomo, como los magníficos púlpitos cantoriales (las galerías para las corales) de Luca Della Robbia y Donatello.

Como la catedral fue construida con fondos públicos, algunos de los objetos de arte de esta iglesia están dedicados a las personas ilustres y líderes militares de Florencia.

Dante y la Divina Comedia de Domenico di Michelino (1465). Esta pintura es especialmente interesante porque nos muestra, aparte de las escenas de la Divina Comedia, una vista de Florencia en 1465, una Florencia que Dante mismo no hubiera podido ver en su tiempo.

La estatua ecuestre de John Hawkwood de Paolo Uccello (1436). Este fresco, casi unicolor, fue transferido a tela en el siglo XIX, está pintado en terra verde, el color más cercano a la pátina del bronce.

La estatua ecuestre de Niccoló da Tolentino de Andrea del Castagno (1456). Este fresco transferido a tela en el siglo XIX, en el mismo estilo que el original, está pintado en un color semejante al mármol. Sin embargo está decorado más ricamente y da una mayor impresión de movimiento.

Ambos frescos representan a los condottieri como figuras cabalgando triunfalmente. Ambos pintores tuvieron problemas cuando aplicaban las nuevas reglas de perspectiva y acercamiento, usaron dos puntos de unidad, uno para el caballo y otro para el pedestal, en lugar de usar sólo un punto de unificación.

Bustos de Giotto (por Benedetto da Maiano), Brunelleschi (por Buggiano, 1447) Marsilio Ficino y Antonio Squarcialupi (famoso organista). Todos estos bustos son de los siglos XV y XVI.

Encima de la puerta mayor está la colosal fachada del reloj con retratos al fresco de cuatro Profetas o Evangelistas pintados por Paolo Ucello (1443). Este litúrgico reloj con una sola aguja muestra las 24 horas de la hora itálica (el horario italiano), un período que termina con el ocaso a las 24 horas. Este horario fue usado hasta el siglo XVIII. Es uno de los pocos relojes de aquel tiempo que todavía existen y funcionan.

La iglesia es particularmente notable por sus 44 vitrales, el proyecto más grande de este tipo en Italia de los siglos XIV y XV. En las vidrieras de las naves y del transepto se representan figuras de santos del “Antiguo y Nuevo Testamentos”, mientras que en el rosetón de la cúpula o encima de la entrada muestran a Cristo y María. Es el trabajo de los artistas florentinos más importantes de la época como Donatello, Lorenzo Ghiberti, Paolo Uccello y Andrea del Castagno. Cristo coronando a María como Reina, la vidriera redonda encima del reloj, con un rico caleidoscopio de colores, fue diseñada por Gaddo Gaddi a principios de 1300.

Donatello diseñó la vidriera (La Coronación de la Virgen) en el tambor de la cúpula (la única que se puede ver desde la nave).

El precioso monumento funerario de Antonio d’Orso (1323), obispo de Florencia, fue hecho por Tino da Camaino, el escultor más importante de su tiempo.

La cruz monumental, situada detrás del trono episcopal, en el altar mayor, es de Benedetto da Maiano (1495-1497). El coro es obra del famoso Bartolommeo Bandinelli. Las puertas de la sacristía, de diez paneles de bronce, fueron realizadas por Luca Della Robbia, quien también tiene dos trabajos en terracota vidriada dentro de la sacristía: Angel con cándil y La Resurrección de Cristo.

Detrás del ábside central está el altar de San Zenobio, primer obispo de Florencia. Su santuario plateado, una obra maestra de Ghiberti, contiene la urna con sus reliquias. Encima de este santuario está el cuadro de La Última Cena del menos conocido Giovanni Balducci. También había un panel-mosaico en pasta vidriada El Busto de San Zenobio obra del miniaturista del siglo XVI Monte di Giovanni expuesto, actualmente, en el Museo Ópera del Duomo.

Muchas decoraciones datan del siglo XVI, bajo el patronazgo de los Grandes Duques, como el pavimento coloreado en mármoles, atribuido a Baccio d’Agnolo y Francesco da Sangallo (1520-26). Algunas piezas del mármol de la fachada fueron usadas, boca abajo, en el pavimento (como se demostró en la restauración del mismo después de la inundación de 1966).

Tumba de Filippo Brunelleschi, en la cripta.

Primero se sugirió que los 45 metros de ancho del interior de la cúpula fueran cubiertos con una decoración en mosaico para aprovechar al máximo la luz que entraba por los rosetones y a través de la linterna. Brunelleschi propuso que la bóveda brillara como oro resplandeciente, pero su muerte en 1446, puso fin a este proyecto y las paredes de la cúpula fueron enjalbegadas. El Gran Duque de Toscana decidió que la cúpula fuera pintada con una representación de El Juicio Final. Esta obra tremenda, 3.600 m² de superficie pintada fue comenzada en 1568 por Giorgio Vasari y Federico Zuccaro y duraría hasta 1579. La parte superior, cerca de la linterna, representa a Los 24 Ancianos del Apocalipsis. Fue acabado por Vasari antes de su muerte en 1574. Federico Zucchero y otros colaboradores, como Domenico Cresti, acabaron otras secciones: (de arriba hacia abajo) Coros de Ángeles, Cristo, María y los Santos, Virtudes, Regalos del Espíritu Santo, y Beatitudes, y en la parte baja de la cúpula: Pecados Mortales e Infierno. Estos frescos están considerados como las mejores obras de Zucchero. Pero la calidad de la obra es desigual debido a las colaboraciones de artistas varios que utilizaron diferentes técnicas. Vasari había usado pintura al fresco mientras que Zucchero pintaba con pintura en seco.

Cripta

La catedral ha sufrido laboriosas excavaciones entre 1965 y 1974. Las bóvedas subterráneas eran usadas para sepultar a los obispos florentinos a través de los siglos. Recientemente la historia arqueológica de esta enorme área fue reconstruida: Ruinas de casas romanas, un pavimento del cristianismo temprano, ruinas de la antigua catedral de Santa Reparata y ampliaciones sucesivas de esa iglesia. Cerca de la entrada abierta al público está la tumba de Brunelleschi como prueba del gran cariño que le profesaron los florentinos.

Intervenciones artísticas

En el interior de la catedral, muy austero, destacan los vitrales (la mayoría de 1434-1445, alguno de ellos proyectada por Ghiberti) y el pavimento de mármol (1526-1660).

Benedetto y Giuliano da Maiano (plafones de la sacristía).

Andrea del Castagno (fresco de Niccolò da Tolentino a caballo, en el muro del norte).

Luca Della Robbia (relieves de la Resurrección y Ascensión encima de la puerta de la sacristía; obras en la puerta de la sacristía realizados, conjuntamente, con Michelozzo; galería del coro, actualmente en el Museo del Duomo).

Domenico di Michelino (Dante explicando la Divina Comedia, en el muro norte).

Donatello (cabezas de un profeta y una sibila, en el lado sur del exterior, galería del coro, ahora en el Museo del Duomo).

Davide y Domenico Ghirlandaio (Mosaico de la Anunciación en el lado sur del exterior).

Michelozzo (obra en la puerta de la sacristía con Luca della Robbia).

Nanni di Banco (relieve de la Asunción de la Virgen en la parte sur del exterior).

Paolo Uccello (decoración del reloj en la pared oeste: fresco de John Hawkwood a caballo en la pared del norte (dos vidrieras).

Filippo Brunelleschi (Cúpula; concebida por Arnolfo di Cambio. Brunelleschi hizo una gran obra en su construcción).

Giorgio Vasari y Federico Zuccaro (frescos de El Juicio Final en el interior de la cúpula).

Más información.

- La Cúpula de Brunelleschi -

La construcción de la cúpula de la Catedral de Florencia, obra de Filippo Brunelleschi, se puede considerar una de las más grandes obras de edificación del Renacimiento. Es la expresión más alta de una nueva actitud, que ponía al hombre y sus capacidades en el centro del mundo e individualizaba en la antigüedad clásica las premisas para el renacimiento de la cultura después de los siglos oscuros del Medioevo. La sociedad del renacimiento se basaba sobre valores completamente distintos de los medioevales de caballerosidad y nobleza. Los nuevos ideales eran la autosuficiencia, la virtud cívica, la inteligencia y la confianza casi ilimitada en la capacidad del hombre. Si bien el Medioevo no estaba tan lejos y tampoco podía considerarse el mundo atrasado que por mucho tiempo se hizo ver, los hombres del Renacimiento sabían perfectamente que eran diferentes: en menos de veinte años, en efecto, y a partir de la construcción de la cúpula de Brunelleschi, un restringido grupo de artistas, en una sola ciudad, Florencia, ponían en acto una de las revoluciones más importantes de la historia cultural no solo italiana.

La figura de Brunelleschi estaba en sintonía con este mundo nuevo. Él encarnaba perfectamente la figura del hombre renacimental, libre, inteligente, seguro de la fuerza de sus ideas. Hijo de un pudiente notario florentino, había sido educado de modo liberal y ya desde muchacho se había interesado en escultura, mecánica, matemáticas. A él se le debe el estudio de la perspectiva linear que ya se había usado pero sin una referencia exacta de reglas.

En el Renacimiento, de hecho, muchos artistas sintieron la necesidad de codificar, organizar en tratados el enorme patrimonio de conocimientos heredados del pasado, de modo de poder operar sobre referencias comunes. Brunelleschi, sin embargo, no era un hombre de letras, no era ni siquiera muy culto. Vasari, autor en el '500 de las célebres 'Vidas de artistas', nos narra que él “razonaba con la experiencia práctica”, y nos lo describe como uno de los primeros grandes técnicos del oficio. También fue el primero a introducir la figura del arquitecto proyectista y único, absoluto responsable de una obra: hay que pensar que, en el Medioevo, se erigían enteras catedrales sin un proyecto verdaderamente dicho, simplemente depositando toda la confianza en la experiencia de la colectividad. Asimismo, a menudo los trabajos se extendían por decenas y a veces centenares de años, lo cual hacía que fuera imposible prever y controlar todas las etapas de la edificación.

Con lo cual, cuando, en 1418 Brunelleschi se adjudicó el concurso proclamado por Ópera del Duomo, para completar con una bóveda la iglesia de Santa Maria del Fiore, obra de Arnolfo di Cambio, su proyecto fue tan revolucionario que resultó inconcebible, y suscitó, si bien sólo al inicio, el recelo de los que habían encomendado la obra y el malestar de los obreros. Las corporaciones de la lana, que subvencionaban el proyecto, llegaron incluso a mofarse de ideas tan aventuradas mientras que los obreros, intolerantes a ser subordinados, no querían reconocer a un arquitecto como su jefe - entre otras cosas se dice que él era polémico y despectivo. Asimismo eran reacios a seguir sus indicaciones, al punto que para hacerse entender Brunelleschi fabricaba múltiples modelos, de madera, terracota, yeso, cera. Es célebre el episodio de la huelga de los trabajadores: Brunelleschi despide a todos y asume, en su lugar, a diez 'Lombardi'. Los obreros heridos en su orgullo, igualmente piden recobrar su trabajo. Después de lo cual Brunelleschi los vuelve a asumir, pero con un salario inferior.

Pero, ¿qué tenía esta cúpula de tan sorprendente?

Brunelleschi tuvo una idea genial: bajo el modelo de las grandes arquitecturas romanas, como la monumental cúpula del Panteón, que de joven había estudiado y rediseñado a fondo, concibió una cúpula octagonal de autosustentación, que, por ende, no necesitaba ninguna cimbra, a construir con materiales diferentes: piedra abajo, donde la curvatura es mínima, para obtener más resistencia, y ladrillos arriba, porque son más livianos. Además, la imaginó doble, formada por dos casquetes superpuestos, el orientado hacia dentro de un espesor de más de dos metros y el externo de sólo 80 centímetros.

Una vez terminada, la cúpula se manifestó inmediatamente como algo extraordinario, jamás visto.

Dos años después de la conclusión de la cúpula, en 1436, se realizó la linterna de coronación, de mármol blanco, con lo cual la altura total de la cúpula pasó de 91 a 114 metros, una altura impresionante, no sólo para su época.

Brunelleschi murió en 1446, pudiendo ver su obra prácticamente terminada, excepto algunas decoraciones que se agregaron a posteriori. Naturalmente, supo desde siempre haber hecho una obra de arte y de ingeniería única en el mundo.

'Parece que el cielo está envidioso' escribía Vasari,' que sigue arrojando saetas, creyendo que su fama ha ganado casi la altura del aire'.

La Basílica de Santa Maria del Fiore es la catedral (en italiano duomo, que proviene del latín Domus Dei; "Casa de Dios") de la archidiócesis católica romana de Florencia, notable por su cúpula. Es una de las obras maestras del arte gótico y del primer Renacimiento italiano. Símbolo de la riqueza y del poder de la capital toscana durante los siglos XIII y siglo XIV, la catedral florentina es uno de los edificios más grandes de la cristiandad. Su nombre (que se traduce como «Santa María de la Flor») se refiere al lirio, símbolo de Florencia, o al antiguo nombre del pueblo llamado Fiorenza. Pero, por otra parte, un documento del siglo XV afirma que la «flor» se refiere a Cristo.

Destaca, de forma singular, la grandiosa cúpula de Brunelleschi, de 100 metros de altura interior, 114,5 metros de altura exterior, 41 metros de diámetro interior y 45,5 metros de diámetro exterior;1 el campanario independiente del Giotto, de 82 m de altura, y el baptisterio de San Juan, construido en Florencia después de la Basílica de Santa Cruz y Santa María Novella con las famosas puertas de bronce de Ghiberti. El conjunto, formado por la iglesia, el campanario y el Baptisterio de San Juan, en el centro de la ciudad, constituye una de las joyas artísticas y arquitectónicas de Florencia.





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